¡Que extraordinario es no tener la menor idea de lo que está a punto de ocurrir!

¡ Que extraordinario es dejar que la vida te sorprenda!

¡Que extraordinario es despertar cada mañana como un recién nacido,  despojado de pasado,  y saber que todo ocurrirá exactamente como debe ocurrir!

Saber que no hay nada más elevado, nada más espiritual ni más noble que levantarse cada mañana de la cama,  cepillarse los dientes, vestirse e ir a dar un paseo sabiendo que no hay nada que entender. 

Vivir cada día, cada hora y cada momento,  sabiendo que ése es siempre tu último día, tu última hora y tu último momento.

Y saber también que el último día es el primero.

Ver la presencia en todas y cada una de las cosas.

Contemplar el mundo y ver en él tan sólo el reflejo de un amor sin nombre.

Jeff Foster.- 295916_10150287195194679_672584678_7511690_3217324_n